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martes, 12 de marzo de 2013

Chiang Mai, Tailandia

Llegamos a Chiang Mai con dos ideas: descubrir una de las ciudades más antiguas e interesantes de Tailandia y dar con la escuela donde Maca iba a hacer su tan ansiado curso de hierbas medicinales.
El curso duraba 7 días, por lo que iba a tener tiempo de salir a turistear solo por un buen rato, tremendo desafío luego de meses viviendo con la entusiasta, planificadora y energética Hedonista, pero habiendo aprendido ya varias de sus tácticas y volviendo a mi estilo más improvisado de turistear andando en bici sin saber bien hacia dónde, me tenía fé en esta ciudad que sólo en el casco viejo tiene más de 300 templos, además de bares, comidas típicas y actividades por montones…

North Gate Jazz Club. Las Jam de los martes son un hit!
Chiang Mai es una ciudad pequeñita, y la ciudad vieja (el casco histórico y céntrico), aún más. Está
 cercada por un fosa (con pescados y guarenes milenarios) y aún quedan algunos trozos del muro que le sucedía para proteger la antigua ciudad, capital del imperio en el siglo XII. Es un cuadrado perfecto que por dentro se amolda entre diagonales, callecitas, pequeñas avenidas y pasajes de un par de metros, todos transitables, todos con algún secreto, un pequeño templo, restos de pagodas, muros antiguos… en fin, es un cuadrado con 700 años de historia de la que aún sobreviven restos que se le salen a borbotones.
Lo que pasa al otro lado de la fosa es otro cuento, si bien conserva la modestia y sencillez de la ciudad vieja en términos de construcción y estilo, asoman ya edificios de hoteles bien elevados y algunas pantallas luminosas invitando a comprar, comer , masajearse y tomar (a veces por separado, a veces al mismo tiempo).

En los 10 días que pasamos en Chiang Mai pudimos recorrer templos dentro y fuera de la ciudad (hay un templo, el Doi Sutep a 1400mts de altura, en una montaña frente a la ciudad con un buen mirador), el Tiger Kingdom (que después de 10 minutos de pavor se puede disfrutar muy bien con los tigres corriendo al lado nuestro, quintuplicando mi peso y duplicando mi tamaño. Unas villas al otro lado de las montañas, templos templos y más templos. Peleas de Muay Thai donde el campeón peso pesado era un argentino buena onda a quien felicité luego de que le sacara cresta y media a su contrincante Tailandés. Zoológico, Bares, paseos por el barrio rojo (el Imperio Ladyboy) ,el night market con la mayor concentración de productos falsos en un mismo lugar y comidas, callejeras y de restorán.

Roots Rock & Reggae Bar, Con público de todas las edades otro hit.
En fin, pasarse 10 días en Chiang Mai da para sentirse un poco de la casa desde más o menos el 5to día en adelante. Ya recorrido todo lo turísticamente turisteable, queda empezar a repetir y disfrutar de lo que realmente gustó y empezar a reconocer caras y sabores, así es como terminé haciéndome fan del Roots Rock and Reggae, un bar de los buenos, con música en vivo religiosamente cada día (2 o 3 bandas por día) tragos baratos y buena onda pa tirar –y tomar-en baldes, llegamos a ese bar por recomendación de Astrid (nuestra amiga chileno/melbouriana que también andaba de paseo por estas tierras) y unimos al grupo a Edda (una colombiana/estadounidense muy buena onda que conocimos sentados nuestras respectivas motos, tomando un shake).

Pintor en esquina del barrio rojo
Nos quedamos en tres hostales durante los 10 días, la primera noche en el Chiang Inn del que nos echaron porque tenían la pieza reservada para quienes compraban los tours del hostal, luego en el Muang Thong, que quedaba en pleno centro y fue mi refugio en los días que Maca estuvo en el curso, era medio al lote pero estaba piola, a veces en la noche era un poco ruidoso porque algunos Ladyboys  del barrio (estaba a un par de cuadras del barrio rojo) ocupaban las piezas del primer piso como “oficina” y finalmente la última noche nos quedamos en un hostal sin nombre pero simpático, más alejado del centro y  menos ruidoso.
La gente en Chiang Mai es sencilla y simpática, cuesta entender y dimensionar el peso histórico de la ciudad, que más allá de los templos, identifica a sus habitantes como herederos de una tradición que se desplegó y logró tal vez uno de sus puntos más luminosos en estas mismas tierras, siete siglos atrás, nada menos. Hay recelo en los más locales, tal vez no miran tan simpáticos al recorrer los mercados de comida que están más afuera, los que no son para el turismo, donde no se habla inglés y el precio no se transforma a dólares, pero se dejan llevar y entre las fotos a las culebras y peces, a las carnes frescas sin refrigerar,  a los pescados, calamares y pulpos ahumados, poco a poco van bromeando, riéndose quizás de nosotros que nos sorprendemos y hacemos caras raras cuando te estiran un animal medio vivo, medio muerto, o cuando tiran a ofrecer un ají, a ver si la curiosidad mata al gato y mordemos uno hasta llorar de valientes.
Nos vamos de Chiang Mai con cosas nuevas, en la mochila va la pomada para los dolores preparada por la Maca (Hedonista y Curandera) y las recetas de Shampoos y medicinas naturales, el picor, a veces excesivo y otras en la medida justa, pero siempre presente, de la comida Tailandesa, la música del mundo en manos y voces Thai, en noches de buenas fiestas que sonaban familiares. Nos vamos además con el abrazo de despedida de una nueva amiga, uno de esos regalos que dejan los buenos viajes, una nueva compañera de aventuras, mi partner en las peleas de Muay Thai y en los paseos por la ciudad, la Edda, una grande.

A los monjes les gusta la gaseosa roja, les llegan cientos de vasitos al día. En otros países es Pepsi, y así. 

Monjes en trance de oración.
La Tigresa de Occidente con su nuevo amigo

Luego de un rato ya podíamos movernos sin temblar...

Ya entrando en confinza...

Baby Tiger

Con cara de juego...?

Las Amiguitas recorriendo templos

Un snack por ahí...


La profe del curso de hierbas medicinales enseñándole a la Maca.



Datos para el viajero:

*En la esquina de Moon Mueang Rd. con Ratmakka Rd. (por el lado de Moon Mueang Rd.)  se ponen desde las 4pm más o menos, dos carritos que convierten la vereda en un mini restorán de sopas y comidas Tai. Baratos y de los mejores de la ciudad, una sopa cuesta 20BTH y venden cervezas y jugos. Totalmente recomendado.
*Las motos se arriendan desde 120BTH por día, hay algunos que te pueden cobrar 250 o incluso más, pero no lo vale, sólo hay que recorrer un poco el barrio para encontrar más oferta. (Casi todos piden retener el pasaporte, aunque si no, se pueden dejar 2000BTH de seguro y te lo devuelven).
*Roots Rock Reggae Bar está en Si Phum Muean, en un pasajito interior donde hay varios bares más (quedense con este, lo vale). Pregunten y llegan facil.
*Blue Diamond es un restorán un poquito más caro, pero bueno bueno. para desayunos (brutales) y comidas, cierra cayendo la noche. Dirección Moon Moeang Soi 9 esquina con Moon Mueang Soi 7 Kor.


Bangkok y la Cultura Tai

 Luego de más de 15 días en las playas Kem Piña, por fin llegó la hora de meternos en el lado más cultural de Tailandia. Y no es que el paraíso tropical no nos contentara, muy por el contrario, nos encantaba! pero luego de unos días en el sur, uno siente como que nada en la cultura tailandesa, pero no la toca: mucha gente habla inglés, te hacen las cosas fáciles, mucha comida occidental, y obviamente: muchos turistas!. Y entonces, Bangkok, la capital, con sus templos y vida callejera, sonaba como el real Tailandia, que por estas razones me moría por conocer y que me hizo olvidar rápidamente las casi 12 horas de tren para llegar y las 9 horas precedentes de ESPERA del tren en una estación fea como la muerte y no muy amistosa.
Dormidos, hediondistas y contentos llegamos a primera hora a Bangkok a volver a sentarnos y pensar cómo caralho salíamos de ahí sin morir en la estafa y saber dónde estábamos parados. Rápidamente nos tuvimos que armar del glorioso mapa y la encargada en comprarlo fui yo. Ahi conocí el glorioso mapa de Nancy Chandler, que me encantó y que usé muchísimo en adelante, que en realidad era un mapa para ubicar datos de comida, salidas, ferias, y shopping y que Tomás no alcanzó a darse cuenta qué compraba realmente pero que en definitiva: ¿era o no era un mapa? Lo era.
Así, salimos en nuestro primer tuc tuc, que son estas moto-taxi-kistch caracterizada por conducir como demente en zonas prohibidas y cobrar un precio aún más dementemente estafador.

La experiencia por lo menos una vez igual lo vale, y entre sentir en intervalos que íbamos a morir (pero que qué bien lo habíamos pasado hasta ahora) y reirme nerviosamente, llegamos al hostal, dejamos las mochilas y salimos a comer (lo primero es lo primero). Y esto fue parte de lo que vimos:

Cosas extrañas

Más cosas extrañas




Gringos







La vista de parte de la ciudad desde una de las puntas de un templo (Golden Temple)





Y por supuesto casi absolutamente todo en Tai, así que cachando huevito, seguimos por nuestra senda, mirando mirando probando probando!

                                                    





El hostal , una casa de abuelitos con muebles de abuelitos y baño de abuelito y cama de palo de abuelito, con un lindo jardín y ubicado cerca -pero no en- la bulliciosa y famosa calle Khao San Road, que es una calle archifrecuentada, donde se ve toda la fauna de la locura y carrete turista/tailandés. Ahí nos dedicamos a sapear cada noche lo que por su avenida pasaba: comida, gringos tontos y más tontos, ropa, bichos para comer, prostitución creativa (averigue), masajes de patitas (que tuvimos que probar), jugos maravillosos y en fin, todo.

Khao San Road



En esa misma calle fue que conocimos a una pareja muy buena onda de chilenos: Pati y Felipe, con quien nos dedicaríamos a ver templos al día siguiente, porque Bangkok está lleno de... templos!!!! Y terminaríamos el día en uno, si no el mejor, de los bares de Bangkok, un bar de blues que estaba a la vuelta de la casa: el AdHere. Pah, qué bueno que estaba!












Tailandia es uno de los países más creyentes y budistas que van quedando. La fe se ve en todos lados y en todas formas, y nos sorprendió desde el primer día donde nos fuimos a conocer el centro modernosi shoppingtero de la ciudad (emmm, Tomás, Tomás que se quería comprar cosas) , y que nos encontramos con un templo en pleno ajetreo oficinistico de la ciudad, donde los mismos trabajadores llegaban hasta con traje a dejar flores e incienso y a rezar a sus deidades.
Qué contraste más maravilloso, donde todo coexiste sin problema:

A un lado de la calle el templo:





Y al otro lado de la calle (justo al frente):


El Budismo es bien difícil de entender si no se sabe mucho y se viene de una sociedad esencialmente católica, o cristiana. Se mezcla mucho con las ofrendas de dinero, de comida, se ofrenda a los monjes con esperanza de en la próxima vida ser rico, y los símbolos de riqueza se hacen muy importantes, lo que para nosotros puede parecer incompatible. Pero no lo es.  Esto, al punto de que cuando estuvimos en una ceremonia de monjes, uno de ellos nos tradujo (y a muchos otros turistas visitantes) lo que ellos decían, y entonces nos agradeció por estar ahí, por el interés, y que nos deseaba una vida muy rica, y que cuando volvamos a nuestro país seamos muy millonarios!!!!! y tengamos mucha mucha plata!!!! yujuuu! Plop. Pero así que como yo digo que es difícil de entender, soy un excelente ejemplo de ello y no podría contarles mucho más de lo que vi. Y de esto también puedo decir que gracias al budismo , son una sociedad enormemente pacífica, tranquila y alejada de todo conflicto. Los Tai rehuyen el conflicto, jamás se ve a la gente agrediéndose, subiendo la voz, o en fin, ni la más mínima muestra de agresividad. Creen en el karma por lo que tienen una inquietud desde que nacen por ser buenos, correctos, y se preocupan bastante por los otros. En definitiva, un amor. Y un amor enorme por su buda, por sus deidades, y una constante preocupación y respeto por ir a ofrendarlo a él y a los monjes que siguen su camino, con manjares recién cocinados, flores e inciensos, mientras le piden cosas que solo ellos saben y les prometen seguir siendo fieles y bondadosos con los otros, porque acá no hay pecado que se borre con repetir unas oraciones, sino que es de por vida (una próxima, tal vez), y esto se lo toman en serio.


Con esta posición, o reverencia, es que también los Tai agradecen, y eso es una de las cosas que he encontrado más bonitas en este viaje. La forma en que lo hagan depende de a quién se haga: dios, autoridad, o personas comunes, y cuando yo lo empecé a hacer con las personas con las que iba interactuando, era muy bonito lo que se producía ya que se veían muy contentos de ser agradecidos de esa manera también. 


Ahora, si bien no hablamos de deidades ya, hay un hombre que casi a este punto llega: el Rey. Y el Rey, es una persona tan adorada por los Tai por haberlos ayudado en tantos conflictos, que en realidad no hay persona que no lo adore ni no tenga una foto de él. En este punto habremos de detenernos, ya que nos dimos cuenta que hay tantas fotos como versiones de el Rey (que al parecer es un hombre multifacético): rey deportista, rey amigo de los animales, rey fotógrafo, rey ama la naturaleza, rey jardinero, rey músico, rey estudioso, rey salvaje, rey boy scout, rey monje... y en fin. Ya decía que era multifacético. 









Lo mejor del Rey no termina acá, y nos enteramos de la manera más tenebrosa del mundo, y fue en una estación de buses, cuando nos íbamos de Bangkok: De un minuto a otro, apareció una canción en los parlantes (muy tenebrosa de por sí) y la gente se quedó congelada. Sí , congelada. La gente que iba caminando paró de golpe de caminar -y probablemente de respirar- y así cada persona en toda la estación. Probablemente el único movimiento que había era de nuestras cabezas -horrorizadas- mirando en 360º a ver si estábamos aún vivos o habíamos muerto hace un rato. El otro tipo que también se movió era uno que llevaba audífonos y a los pocos segundos se congeló también. El Truman Show duró un minuto por reloj, que fue eterno, y donde luego de golpe la gente volvió a lo suyo, con cara de nada. Era la hora del Rey, y es que cada domingo a las seis de la tarde, el rey sale en la tele y se pone su canción , el himno, y se hace un minuto de congelamiento (también cada día a las 8.00 am pero nunca nos supimos, claro).  Por supuesto que nos enteramos de esto días después por lo que vino luego fue pellizcarnos para comprobar el estado de vitalidad y preguntarnos una y otra vez qué había pasado. Sí. Miedo. 


Como ven, estoy escribiendo mucho más de aspectos de la cultura tailandesa, y es que en Bangkok por fin las vi. En este punto no puedo dejar de mencionar a las adolescentes, otros de mis puntos adorados de esta sociedad, y es que parecen sailor moon y me recuerdan tanto a los monitos chinos y japoneses. Andan vestidas como Sailor, es cierto, mientras que los hombres como Boy Scout. Se ríen, cuchichean y tienen vocecitas así, claro, muy de monito chino. Un encanto. Van al colegio en moto, y la clásica imagen es una amiga adelante y la otra atrás pero con las piernas cruzadas y mandando mensajes de texto. Tuve la suerte de poder conversar con unas cuando se acercaron a nuestro amigo Felipe, para hacerles unas preguntas sobre la cultura tailandesa- para la clase de inglés. Se reían jujujujujuju y se ponían de mil colores antes de hablar, y se reían de todo lo que decíamos. Cuando se fueron les tomé una foto y salieron muy señoritas. Y entonces les dije, vamos!, Tai way ! (a la manera Tai) y entonces ahí levantaron sus deditos chinitos, la manera más asiática de salir en las fotos, que más tarde Tomás agregaría a sus poses fotográficas. 








Las dos últimas noches, dejamos a los abuelitos para pasarnos a la casa de Berwine, una chica de Singapur que nos recibió en su casa donde haríamos Couchsurfing (una asociación donde gente aloja en su casa por fines buena onda). Fue una casualidad que Berwine vivía en un super apartamento, por lo que estuvimos descansando y reponiéndonos del trajín viajero, y compartiendo un poco con ella, quien nos contó más sobre otros aspectos de la vida Tai y asiática y nos ayudó a entender algunas cosas. La vimos poquito, pero fue increíble. Ideal para coronar unos días en la capital efervescente de Asia, y listos para ir a conocer otras de sus ciudades, algo más tranquilas. Partíamos por fin, al archiquerido Chiang Mai !

                                     

Datos para el viajero:


*Los abuelitos son: Vila Guesthouse Bangkok, y lo reservamos a través de Agoda. 
*El bar AdHere queda en 13 Samsen RoadBangkok.
*No recomendamos tomar Tuk Tuks en Bangkok, ni casi en ninguna parte en realidad. Pero acá son terribles, te quieren cobrar cinco veces lo que vale y no van muy lejos. Un taxi es lo mejor pero tienes que FORZARLO a que ponga el taxímetro (creo que los color rosado barbie son los más confiables). El resto tomar buses locales, y averiguar antes obviamente si no quieres perderte. 
*Tomar taxiboat, los botes que salen y atraviesan la ciudad por sus ríos, es bien barato y efectivo si es que es la ruta que necesitas.
*Estuvimos en Bangkok en temporada alta, Enero 2012
*NO hablar mal ni siquiera en broma del Rey, porque te pueden meter hasta en la cárcel. De hecho ahora tengo miedo de publicar esto, pero que quede constancia de que YO TAMBIÉN QUIERO AL REY!










viernes, 8 de febrero de 2013

Koh Tao


La isla más pequeña de nuestro recorrido (se debe recorrer en moto completa en unas 2 o 3 horas, la dificultad la hacen las rutas más que la distancia) y la primera que visitamos en el lado Este de Tailandia, otra costa, la que recibe el tan temido Monzón que, sin embargo, no hemos visto hasta ahora ni en pintura.

Es parte del archipiélago que también componen Koh Samui y Koh Phangan, islas un poco más grandes y con los records más altos de cañas dolorosas (estomacales y morales) con sus “Full/half /and everyday Moon Parties”, según los registros de los locales. 
El camino hasta Koh Tao fue un tramite más o menos largo, nuevamente nos tiramos en el plan independiente y además queríamos evitar a toda costa el ferry nocturno a la isla que según leimos, era del terror, por lo que hicimos en tres tramos: Ao Nang - Surat Thani, en una mini van tranquila, luego Surat Thani- Chumphon en una mini van suicida que me dejó calambres en la pierna de tanto presionar el freno imaginario por acto reflejo, y luego de pasar  la noche en Chumphon, el Ferry diurno a la mañana siguiente... un trayecto largo y cansador, pero efectivamente muchísimo más económico y en un ferry sin los mareos nocturnos que tanto preocupaban a mi negra.

Camino a los Bungalows
Al llegar desde el puerto de Chumphon luego de un viaje de 2 1/2 horas en ferry, nos encontramos con un pueblito lleno de ofertas de buceo y hospedaje, acosadores en nivel medio, por lo que no desagradaba ni estorbaba el paso (en otros lugares te toman del brazo, y si te niegas, se enojan!) así que nos dimos el tiempo de arrendar una moto y movernos con soltura por el resto de la isla hasta encontrar nuestro lugar que, sintomáticamente y como si Koh Tao fuera el mundo, estaba metido en el rincón sur oeste de la isla… "Chalok". El Chile de Koh Tao.

Al arrendar la moto me llamó la atención el hecho de que pese a ser scooters normales, tenían ruedas de motocross, pensé que eran buenos pa´ meterse a la playa con las motos… pero no. Luego de atravesar la isla por caminos de tierra y piedras, con cuestas en ángulos imposibles, entendí de qué se trataba la gracia de las rueditas con agarre y que sin ellas, el porrazo era inminente.

Esta isla vendría siendo la de los amantes del buceo y la vida bajo el agua, así como Railay era la de los amantes de la escalada, así que por un asunto de herencia paterna directa me sentí muy a gusto y conectado con este lugar y justamente por esta vinculación sanguínea con el mar , nunca desarrollada en su plenitud por un sinfín de justificaciones injustificables, decidí saldar cuentas con los ancestros y visitar lo que para mi abuelo paterno fue su oficina por tantos años. Me metí en un curso de buceo, pero no en cualquier escuela, fui un alumno de Alvaro Dive School. La escuelita familiar de la isla, una de las más pequeñas y más apartada (estaba en el rincón sur/oeste y sólo se llegaba caminando por el agua), un rinconcito de la isla en donde había muy buena onda y un instructor español bueno para los puchos y el café (que no era Alvaro, era Beltrán, aunque la Maca lo llamó así las primeras dos horas de conversación) que de entrada me hizo sentir bien de la casa.

Se puede vivir aquí no?
El curso de buceo de aguas abiertas venía con hospedaje incluido, por supuesto no era el mejor, pero suficiente para instalarnos  y tropicalear la vida con terraza mirando al mar, palmeras y hamacas para la lectura de mis clases teóricas y las novelas de la Reina Macareins.

El buceo fue increíble, la experiencia de andar bajo el agua es, curiosamente, lo más parecido que podemos hacer para imaginar el acto de volar, debido a la sensación de ingravidez y a la posición en el agua (tal cual lo hace superman) y el escenario elegido para hacerlo difícilmente pudo ser mejor. El agua es otro lugar, el ritmo es distinto, más lento, el apuro es castigado con menos tiempo para sumergirse, la respiración requiere calma y relajo, no hay de otra que estar sin apuro y disfrutar!. Rápidamente me daba cuenta de que mi abuelo tenía razones de sobra para pasarse una vida entera metido en las aguas (aunque más frías y menos tranquilas) del litoral central, en los años en que seguramente también era un paraíso, lleno de vida y abundancia, sin las cañerías de San Alfonso del Mar, sin los desagües de El Quisco y, más importante aún, sin tener que pedir permiso para entrar a la playa, en Cantera, Pelancura o donde se le antojara intrusear a ver si salían Pejesapos, Locos y Lapas. Ahora, estando yo abajo del agua, pensaba en él, mientras miraba los peces payaso y unos tremendos Meros que pasaban mirándome con cara de no te tengo miedo. Yo tampoco les tenía miedo, pero sí me andaba con cuidado, mal que mal, estaba jugando de visita.

Bobaloo Bar, a exactamente 25 metros de la cabaña...
En fin, parece que todo en Koh Tao se hacía con permiso y en relación con el mar. Al lado de  Alvaro School estaba el Babaloo Bar, que era uno de los buenos, de los con más onda que hemos visitado y que, para seguir con el permiso del mar, se abría desde las 6pm aprox, cuando la marea bajaba lo suficiente para dar espacio a una pequeña playa de 10 metros donde se ponían las mesas, velas, hamacas y colchonetas que los clientes ocuparíamos. Luego, a la mañana siguiente, esa playa nuevamente no existiría, y el agua chocaría con la barra de Bobaloo Bar hasta alrededor de las 6pm, donde nuevamente aparecería la arena para jugar a la pelota y tomarse unas cervezas al lado de la parrilla.  Una joya…

Koh Tao se nos pasó entre lecturas a orilla de playa, haciendo Snorkelling en lugares como Tanote Bay (que tenía uno de los arrecifes más increíbles y tremendamente poblados, una locura), desayunando baguettes y jugos de fruta donde la tía regalona de turno, paseando en moto cerro arriba y cerro abajo por la isla y descubriendo uno de los nuevos talentos sorprendentes de la Maca… el Mini Golf, simplemente un talento natural para el deporte.  Pero qué hace el minigolf acá se preguntarán, pues encontramos una canchita y, con el relajo que tenemos de no hacer los paseos turísticos aventureros obligatorios, nos metimos a pasar la última noche ahí. No exentos de aventuras, como verán.

Koh Tao significa Isla de las Tortugas…  lamentablemente de esas, ya no queda ninguna, como casi no quedan locos en los roquerios de Cantera. Sin embargo, aquí si están tomando medidas y acciones para cuidar lo que queda y reparar de a poco lo que se ha descuidado, que pena pensar que no puedo decir lo mismo de mi costa...

T.


Datos para el viajero:
·        A causa del curso de buceo (venía incluído) nos quedamos en los Taraporn Bungalows .  Costaban 500 baths por noche y estaban bastante bastante básicos, pero bien, sobre todo por el lugar (Chalok, sector sur oeste de la isla), rodeado de playas pequeñas cuasi privadas. Al lado de este se encuentran un par de hoteles-bungalows más, justo antes estaba uno llamado Sunrise y el que seguía al nuestro se veía también buenísimo. Ambas recomendaciones si se tiene más presupuesto (1.200, 1500 baths temporada alta):
·         En este mismo entorno, Babaloo bar, el mejor de todos. Si no se quedan en esa zona, pues arriéndense una moto y vayan!  Es el sueño hippie-Tai.
·         No quedarse en Sairee Beach, a no ser que estén en búsqueda de lo turístico, gringo y carretero.
·        Si van a arrendar motos fíjense que tengan grip (calugas) en las ruedas. Nosotros arrendamos en Golden, una oficina justo afuera del Pier, a 150 y ningún problema. (Buena idea también hacerlo llegando si no se tiene hostal, mapa en mano , mochilas en la oficina y a buscar).
·        Nunca carguen el estanque de las motos completamente, carguen con lo mínimo posible que es 50 baths y van rellenando porque te las entregan sin bencina al arrendar y así tiene que volver, si no, estas regalando plata.
·       Golden es una marca popular en la isla, también tiene un par de restoranes, y un buffet de parrilladas… no vayan a ese. Malo malo malo.
·         Tómense su tiempo (y reviews en internet) sobre la empresa de buceo que elijan.
·         Planificar con antelación la salida de la isla, ya sea paquete, ferry o lo que sea. Sobre todo para los trenes en Tailandia, se llena rápido.



La Tigresa de Occidente, o la nueva Tiger Woods...

Bobaloo Bar, 10am. 

Desayuno de campeones donde las tías cochinas de rigor...
Despreocupado...