Mostrando entradas con la etiqueta Sidney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sidney. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de julio de 2012

Bye bye Sydney

-->


Nos fuimos de  Sydney, llegamos a Melbourne. Y de eso ya casi un mes.  Pero en mi afán de practicidad y cordura ( a ver si a alguien le sirve el blog), quisiéramos dejar por escrito los datos que serán pedidos por alguien en un tiempo futuro y que obviamente, mi memoria no recordará.
Como una suerte de Memento bloguístico, acá van todos los datos y picadas para el latino o visitante a la muñequita de Australia, Sydney.



Playas



Bronte: La favorita, muy linda y no tan llena. Además , a sólo unos metros pasando la curva está su amiga Tamarama, otra pequeñita preciosísima con varios surfistas y según las malas lenguas, más topless.
Debo decir que Bronte también pasó a ser mi favorita desde el momento en que probé su Fish & Ships, el mejor de todos (en el kiosko playero, vaya uno a saber el nombre pero ese mismito).

Coogee: La primera a la que fuimos. Buena pal carrete. Gran parque con asaderas frente al mar, es más fácil tomar sin que te *molesten (*cárcel)

Bondi Beach, una playa playera en todo su esplendor y redundancia. Bronceadas y bronceados, musculosos y modelitos, taquilleros, brasileros y chilenos. ¿Por qué a todo el mundo le encanta Bondi? Porque es una playa muy larga, limpia y bonita, llena de barcitos y punchi punchi moderado, cosas taquilleras y personas taquilleras. Así que digamos que en resumidas cuentas es el paraíso taquillero. De que hay que ir hay que ir, de que está lleno está lleno, pero nunca tanto como Viña en verano, por ejemplo.  
¿Puedo decir algo de comida? Ahí va, las ensaladas del Fresh, las mejores del mundo. El detalle pobre es que entre 5 y 6 las liquidan, algo así como un 2x1 por las sobras. Ñami.

Manly (foto): ¿Se puede tener dos favoritas? Ok, entonces esta es la otra. Una islita frente a la ciudad , que hace olvidar un poco que estás en Sydney si no fuese porque es tan pituquita y bonita. Shelly Beach es la playa pequeña que se llega luedo de caminar un par de kilómetros por una costanera, y atrás tiene un parquecito para hacer asados . También se puede hacer buceo. Y a veces se ven tiburones. TAN tan TAN tan.

Watson’s Bay: Bonita, desierta, y lejana. La favorita de Tomás. Tiene vista al centro de Sydney, digamos que se ve todo. No puedo decir nada del Fish and Ships porque no me dejaron probarlo.

Markets

1. Paddy’s Market (izq.). El secreto mejor guardado de Sydney. Un mercado de frutas y verduras chino, que se ubica en el centro y que los Domingos, entre 17.00 y 18.00, rematan toda su mercadería en canastitos que quedan a un dólar, o mejor dicho, y como bien escuchará repetidas veces y muy fuerte: uan dola.

2. Glebe’s market. Cada Sábado creo, de 10.00 a 16.00. Más amigable para latinos, mucha gente dando vuelta, músicos, ropa usada, productos naturales, accesorios, cosas ricas pa comer, y a precios un poquito más normales.

3. Marrickville Community Centre. Todos los Domingos en la mañana. Mil puestitos hippies, llenos de ropa, cosas naturales, productos orgánicos y cosas pa comer, de nuevo. Con el agregado que en el mismo centro hay un Comedor Latino donde preparan un montón de platos caseros y sudamericanos, incluyendo una parrilla que se instala afuera con milanesas y asado. Qué mejor?


Bares, comidas y Picadas

Pobres pero no tontos, nos dedicamos a buscar las mejores ofertas y precio calidad de la ciudad. Sin contar uno que otro festejo…

1. Twins Video.  La picada para el nostálgico, o el fanático. Me tomé dos buses para llegar a este lugar, un barrio que todavía no sabría explicar para qué lado o cerca de qué estaba. Pero llegué al famoso lugar que tras googlear :- dónde conseguir mate- encontré. El lugar es un video club, que tiene puras películas medias antiguas media que no, medio bazar lleno de cosas surtidas. Digamos: estrenos, maicena, doblones, dulce de leche, calugas maggi, y dvd’s grabados de la Teletón 2008. Ya que estaba ahí y porque google también me lo dictó, tuve obligadamente que pasar a La Paula- un restaurant chileno-argentino a dos cuadras de ahí-, por unos chilenitos, unas medialunas, unas negritas, y en fin, una bolsa que después me costó llevar de vuelta pero que estaba guena guena.
El señor de Twins Video era un señor argentino que llevaba como 40 años en Sydney y que me dijo Hola buen día, inmediatamente cuando entré por mi cara de Dora. Si no fuese por el, no podría contarles sobre la picada número uno que viene a continuación.  Conversando con el de pronto me dice “aaahhh, ¿ pero vos querés comer milanesa? Sabes donde tenés que ir? Sho voy con mis amigos , grandes, de mi edad, y entre dos nos comemos dos y no podemos más. Vos tendrías que ir y comerte una con dos amiguitas más.
Listo.


 Y así fue que conocí al glorioso The White Cockatoo. Un bar de barrio, sin mucha onda, pero con el secreto de que el cocinero es uruguayo. Milanesas más grandes que mi cabeza con mis dos manos a los lados. ¿Napolitana? Nada, queso feta, porotos , guacamole, sour cream, salsa, queso y más queso, todo arriba y por $20. Me la comí con mi amiguito Tomás y por poco explotamos.
*Flan con dulce de leche y cheescake a $5, con solo decir esto en este blog siento que estoy ayudando a la gente y me siento casi santa. De nada.

2. Bares en Newtown: The Corridor, caro –como todos- pero con buena música en vivo y una increíble terraza. tiene Facebook y avisan cuando tocan que es generalmente. Jazz, blues, swing en vivo.

The Courthouse: Lindo, beer jags baratos (no así las botellas) y tragos también baratos. Mesas afuera, arbolitos, estufas, y muuucha gente.

3. Jamie’s Italian. El restaurant de Jamie Oliver, como dicen por ahí, el chef que sesea. Me pedí sin mucha atención un plato de pasta que decía “Un pedazo de cielo” y casi me muero. Por unos minutos estuve inconsciente de sobredosis de hedonismo pero luego me recuperé.

*Otros recomendados: Zia Pina (pizza y pasta, The Rocks)

jueves, 12 de abril de 2012

Cómo nos cambia la vida

Antes que nada, espero sepan disculpar a los malditos demorones. Hemos estado metidos en este último tiempo en una suerte de vorágine trabajadora, mezclada con dosis de hedonismo, llámese: comida y algo de tele.

¿Que qué pasó? Pues de todo. Voy contando:
Tomás se cambió de trabajo. Ya no reparte más cosas, ya no maneja, ya no se moja ni se pierde. Tampoco come vietnamita y su dieta poco a poco comienza a ser la de un niño gordo-gringo (pan con mantequilla de maní, quesoquesoqueso, nutella, bebidas energéticas, chocolate).  Pero no se preocupen porque sí que gasta energía, ya que ahora es Jardinero. Sí, como escuchó. Tomás trabaja de Lunes a viernes como persona normal, y se levanta a las 5 am -como persona anormal-. Su trabajo es de 6 am a 3 am y según lo que entiendo corta arbolitos que pesan mucho y corta pasto y en fin, ya les contará. 
Pero no es lo único que hace, no no no, mi multifacético hombre también es Burrito maker, o hacedor de burritos, en un restaurant mexicano, dos noches a la semana. A veces me trae las sobras y entonces nos damos un festín pobre, o me doy un festín porque a esa altura Tomás está roncando a mi lado. 

Yo trabajo de Babysitter-nanny toda la semana entre 30 y 40 horas,y ya creo que cumplí dos meses. Mis mejores y casi únicas amigas tienen 3  años y 1 año y tres meses, y se llaman Matilda y Lola. Con ellas converso todo el día, juego, leo cuentos -de los que gran parte no entiendo-, vamos al parque, y vemos Dora la Exploradora. Gracias a Dora, quien para los desinformados enseña a hablar en español, la vida se ha hecho más fácil, soy simpática por el tan solo hecho de hablar como Dora, y en verdad creo que hasta ya me estoy pareciendo sino fuera tan solo por el hecho que Dora no tiene que:  lavar, limpiar, cambiar pañales, bañar, cocinar, recoger y recoger y recoger cosas. Pero bueno. Casi.

En la casa ya no somos 10 sino que 12, y no tenemos dos pisos y medio sino que tres y medio. La vida nos cambia. Nos demoraríamos mucho en describirles quienes viven ahora, pero digamos que todos cambiaron y que como ven vivimos en una suerte de hacinamiento, pero fino.  12 personas cocinando cada noche (noche acá es 6-7 de la tarde), es algo "divertido" de ver. Como supondrán atrás quedaron mis tiempos de La Guatona Cakes, cocino poco y la gente suele decirme que soy graciosa porque solo cocino pan con queso. Yo les digo que sí y recuerdo para mis adentros los consejos de la Hermana Bernarda (y me pongo a murmurar como ella).

Con tanto trabajo son pocas cosas y la energía que nos queda. Además, hasta hace un par de semanas que Tomás hizo un arreglín con sus horarios, no tenía ninguna noche libre, por lo que no podíamos salir nunca, y fue ahí donde comencé a desarrollar nuevos pasatiempos:

Mi favorito number one, compras en el supermercado. Es cierto que siempre fue un excelente panorama (para los que me conocen sabrán que no esto bromeando, lamentablemente), pero ahora que conocí los supermercados australianos, y que no salíamos a ninguna parte,  la cosa se exacerbó y podría decir que un buen día se podía medir en cuántos productos maravillosos había visto en el supermercado, o cuánto le había acertado en comprarlo. ¿Era salsa de tomate la tomatoes sauce? , nop, no muy buen día, ¿Era asqueroso el queso que venden en láminas separadas por papel? Síp, mal día. ¿Encontré un yogurt rico y en oferta? Buen día!!!!!!!!!!!!!! Y eso equivalía al mejor carrete (que no tenía , entiéndanme).

No crean que esto es un gran gastadero, porque debo decir que sin querer y a falta de panoramas, me he transformado en la nueva reina del descuento, seca pa las "sales", principalmente de productos comestibles, ejem. Pregunten por barrio, producto, supermercado o presupuesto y puedo ayudarles (estoy pensando seriamente en aprovechar esto de los smartphone y hacer la nueva MACapp).  

Hoy las cosas siguen cambiando y por fin podemos salir juntos. En esto se suma que ha llegado nuestro pequeño Juanfra quien como ya dijo Tomás , "se mueve por Sydney como un campeón" y que hemos salido con él y con nuestros amigos chilenos por lugares bonitos de los que ya subiremos fotos.

Prometo no colgarme tanto y volver a escribir con más regularidad, ahora debo volver con mis galletitas y el hombre durmiente.

Cariños para todos,

La hedonista
Lola & Tilly en el parque